
Sólo tiene horas de vida, así que todavía es un poco pronto para saber si es geek o no. Lo que si sabemos es que es niña y que, gracias a Dios, goza de buena salud al igual que se madre. Su
kernel corazoncito late con fuerza y eso es lo que importa en este momento.
Aunque nos separen miles de kilómetros, quiero mandarte el mayor y cálido abrazo.
Tenía unos 12 años cuando nos conocimos, que tiempos aquellos, que curros te pegaba al Sensible Soccer... Siempre has sido un amigo, mi mejor amigo, de esos que se pueden contar con los dedos de una mano y al final te sobran dedos. Fuiste como de la familia, mi mentor, posiblemente la persona de la que más aprendí delante de un teclado.
Ya son muchas las primaveras que han pasado, muchas etapas de la vida que ya pasaron. Algunas quedan en el recuerdo y otras pasan al olvido, pero esta etapa en la que acabas de entrar son de esas que no se olvidan y que te marcan la vida para siempre. Dicen que es lo más bonito que te puede pasar en la vida. Vendrán tiempos difíciles, pero sobre todo tiempos en lo que la sonrisa de hija te arrancarán alguna lágrima, tiempos que como este momento se grabarán en tu memoria, como si de una ROM se tratara. Esos momentos que te regala la vida y por los que tu vida cobra sentido.