
En el Día de San Valentín celebramos a las parejas cuyo amor cambió el mundo. Pocas encarnan mejor esa idea que Elizebeth Smith Friedman y William F. Friedman, conocidos como la primera pareja del criptoanálisis en Estados Unidos.
Su matrimonio no fue solo romántico: fue intelectual, revolucionario y fundacional para el criptoanálisis moderno.
En 1916, Elizebeth Smith, una estudiante de literatura clásica, visitó la Biblioteca Newberry en Chicago para ver un ejemplar del First Folio de Shakespeare. Allí conoció a George Fabyan, quien la invitó a trabajar en Riverbank Laboratories, donde se investigaban supuestos códigos ocultos en las obras de Shakespeare.
En Riverbank conoció a William Friedman. El cual llegó a los laboratorios como científico, pero fue Elizebeth quien lo introdujo de lleno en el mundo de la criptología.
Juntos demostraron que no existía evidencia sólida de que Francis Bacon hubiera escondido mensajes cifrados en las obras de Shakespeare. Lo que comenzó como un proyecto literario se convirtió en el nacimiento de una nueva disciplina.
Elizebeth y William desarrollaron un relación amorosa y finalemnte se casaron en mayo de 1917. Poco después, Riverbank se convirtió en el centro no oficial de descifrado para el gobierno estadounidense antes de que existieran unidades militares formales.
Aprendían técnicas por la noche y las enseñaban al ejército al día siguiente. Construían simultáneamente su matrimonio y la capacidad criptológica de una nación.
En Riverbank desarrollaron manuales técnicos que sistematizaron el criptoanálisis. William acuñó el término “cryptanalysis”.
Él aportó rigor estadístico; ella, intuición lingüística y reconocimiento de patrones. Esa combinación convirtió el descifrado en una disciplina científica.
William lideró el equipo que descifró la máquina diplomática japonesa PURPLE. El esfuerzo le causó un colapso nervioso en 1941.
Mientras tanto, Elizebeth dirigió un equipo que descifró mensajes de espías nazis en América Latina, ayudando a desmantelar redes de inteligencia enemigas.
Aunque trabajaban en unidades distintas, su legado intelectual era compartido.
No fueron simplemente dos criptólogos casados. Fueron una asociación intelectual que dio forma al criptoanálisis moderno.
Este Día de San Valentín, su historia nos recuerda que el amor también puede ser colaboración, respeto mutuo, propósito compartido y la construcción de algo que trasciende generaciones.
Algunas parejas intercambian cartas de amor. Los Friedman descifraron el mundo juntos.
En el blog de Un informático en el lado del mal ya escribimos un artículo sobre esta pareja.
También existe un libro, muy recomendable, dedicado principalmente a Elizebeth Friedman con muchos más detalles sobre la vida de ésta: The Woman Who Smashed Codes: A True Story of Love, Spies, and the Unlikely Heroine Who Outwitted America’s Enemies .