
En 1898, Nikola Tesla demostró el primer buque controlado por radio del mundo en la Exposición Eléctrica del Madison Square Garden en Nueva York. El dispositivo, que nombró “Teleautómata” (o luego conocido como “Autómata del Diablo”), representó un salto revolucionario en la tecnología inalámbrica y la automatización. La aparente capacidad “mágica” del barco para responder comandos sin conexiones visibles generó especulación, interés militar y en última instancia, décadas de litigio de patentes que no se resolvería hasta después de la muerte de Tesla.
La demostración pública ocurrió en la Exposición Eléctrica en Madison Square Garden en Nueva York en 1898. Esta fue la primera exposición eléctrica jamás celebrada en el Madison Square Garden, convirtiendo el lugar en un símbolo de modernidad tecnológica.
El barco de demostración de Tesla medía poco más de 1 metro de longitud y estaba construido de acero, con una forma “parecida a una bañera”, como puede verse en la imagen que encabeza esta entrada, en lugar de elegante o aerodinámico. El diseño físico era utilitario, Tesla estaba demostrando tecnologías de control, no arquitectura naval.
Características físicas clave:
- Tres antenas montadas en la cubierta
- Una antena alta en el medio
- Dos antenas más cortas en el exterior, cada una rematada con luces eléctricas
- Las luces servían propósitos duales: retroalimentación visual al operador sobre la orientación y posición del barco en la piscina oscura
- Motor eléctrico interno que accionaba la hélice y el timón de forma independiente
- Batería de almacenamiento
- Receptor de ondas de radio que respondía a señales del panel de control
- Esta embarcación de demostración en particular se conocía como “Autómata del Diablo”, reflejando tanto la teatralidad de Tesla como la percepción pública de la tecnología como sobrenatural o demoníaca.

El dispositivo de control del operador era un panel de control equipado con múltiples palancas, esencialmente la versión de Tesla de un control remoto. A diferencia de los controles remotos modernos, que envían una única seña de radio, el sistema de Tesla requería que el operador manipulara físicamente palancas mecánicas para transmitir diferentes secuencias de pulsos que activarían funciones especiales en el barco.
Tesla comenzó la demostración con su característica elegancia y sensibilidad teatral. Informó a la multitud reunida que el barco funcionaba “por arte de magia”. Luego procedió a gritar al barco y gesticular dramáticamente, ordenándole que se moviera en varias direcciones.
Algunos observadores especularon que había un mono amaestrado escondido dentro del buque controlándolo desde adentro. Otros creían que Tesla estaba usando telepatía o control mental.
El concepto de ondas de radio seguía siendo en gran medida desconocido para el público en general en 1898, la radio en sí estaba en su infancia, y la transmisión inalámbrica de cualquier tipo parecía ciencia ficción pura.
Tesla luego realizó una prueba en la que invitaría a miembros del público a “hacer preguntas matemáticas al barco”, y el barco respondería parpadeando las luces en sus antenas un número de veces correspondiente.
Alguien en la multitud preguntó “¿Cuál es la raíz cúbica de 64?” Las luces de la antena del barco parpadearon cuatro veces (la respuesta correcta). Por supuesto, Tesla estaba manipulando las palancas del panel de control para generar la secuencia de señal precisa necesaria para activar el número correcto de pulsaciones de luz, una hazaña que requería tanto conocimiento técnico como ćalculo ŕapido bajo presión.
Despuués de las demostraciones “mágicas”, Tesla reveló el panel de control y explicó qué estaba realmente sucediendo. Afirmó que el barco teńia una “mente prestada” que respondía a órdenes de “un operador inteligente y distante” a él mismo. Dado que no había conexiones de cable visibles o conexiones físicas entre el panel de control y el barco, la tecnoloǵia parecía desafiar todos los principios conocidos del control mecánico.
Esta fue la innovación crucial: control inalámbrico a distancia sin ninǵun mecanismo de conexión física.
El avance de Tesla fue un interruptor activado por radio que llamó “cohesor”, un dispositivo que se volvería conductor al recibir un pulso de radio. Esto fue fundamentalmente diferente de los interruptores eléctricos existentes, que requerían activación mecánica.
El transmisor usaba un “oscilador Tesla” que emitía pulsos de frecuencia de radio y el receptor en el barco también presentaba un circuito sintonizado para capturar los pulsos entrantes.
Tesla específicamente anotó en su documentación de patentes “el cuidado necesario para prevenir y filtrar las chispas generadas por los contactos del relé” que controlaban el motor. El chisporroteo de descargas eléctricas podría interferir con el receptor de radio sensible, por lo que Tesla tuvo que implementar un filtrado para aislar estas señales.
Tesla entendió inmediatamente que su sistema de control remoto tenía importantes aplicaciones militares:
- Barcos torpederos no tripulados
- Armas navales controladas remotamente que podrían atacar enemigos sin arriesgar tripulaciones
- Una tecnología que podría reducir bajas humanas en la guerra
- Flotas a gran escala de acorazados autónomos controlados a distancia
Esta visión era prácitamente idéntica a la tecnología de drones modernas, casi un siglo antes de que los drones se volvieran prácticos.
Tesla ofreció sus transmisores inalámbricos a la Marina de EE.UU. para organizar movimientos de barcos y tropas pero fue rechazado. El miedo expresado de la Marina estaba relacionado a la generación de chispas que Tesla ya había reconocido en su documentación de patentes, y que éstas podrían causar una catástrofe en el barco.
La respuesta de Tesla fue había superado los defectos en su sistema e invitó a personal militar a su laboratorio para demostraciones privadas, la colaboración conjunta con constructores navales y el diseñador de submarinos John P. Holland para ver si podían integrar el sistema de control inalámbrico en sus diseños para la venta al gobierno.
John P. Holland más tarde vendió a la Marina su primer submarino en 1900, pero en 1898-1899 seguía negociando con la Marina. Holland incluso se ofreció a pilotar el submarino al puerto de Santiago durante la Guerra Hispano-Americana para destruir acorazados españoles, pero la marina rechazó dicha oferta.
Fuente: https://usvmyg.org/articles/history/tesla-and-the-first-remote-controlled-boat/