Imágen de Rayos X de la maquinaria

La Máquina de Anticitera es un mecanismo de engranajes que se encontró en los restos hundidos de un barco romano en Anticitera, una isla entre Citera y Creta. Estudiando los restos del barco y la oxidación del metal , se cree que el mecanismo data entre el año 150 A.C. ó el 100 A.C.

Lo curioso es que esos engranajes eran diferenciales, y los primeros engranajes de ese tipo no se vieron hasta bien entrado el siglo XVI, o sea, más de 1.500 años después de la construcción de la máquina. Por esto llaman a la Máquina de Anticitera, oopart (objeto fuera de su tiempo).

Finalmente se ha llegado a la conclusión que la Máquina de Anticitera es una calculadora astronómica para predecir la posición del Sol, la Luna, eclipses, y todos los planetas conocidos en aquella época (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno)

Y ahora lo mejor. En la antigüedad, no sabían que la Luna tiene una órbita elíptica, por lo tanto no sabían el motivo de por qué a veces y de forma regular, el astro se aceleraba o se ralentizaba cuando pasaba por alguna constelación del cielo. El mecanismo usa engranajes elípticos (también llamados engranajes planetarios) para corregir este problema y poder predecir correctamente la posición de los astros. Que sepamos, ninguna civilización del pasado era capaz de construir semejante tipo de engranajes. Es bastante extraño que sólo hayamos encontrado una de estas máquinas, ya que viendo el nivel tecnológico para fabricarla no debería de ser la única. A lo mejor era un prototipo y tuvimos la mala suerte que se hundiera en ese barco …

Pulsa aquí para ver un video de Scientific American

Lo único cierto de toda esta historia es que el ser humano a lo mejor llegó a un nivel más avanzado de tecnología en el pasado, pero por diversas circustancias, se llegó a perder.

Imagináos que esta tecnología se hubiera puesto en práctica 100 años A.C. de forma regular. El avance tecnológico y técnico de la Humanidad seguro que hubiera sido mucho mayor y sobre todo más rápido.

Si quieresa saber más, no debes de perderte este PDF  (y las notas suplementarias) de la revista Nature donde hacen un análisis completo de la máquina.

Visto en Scientific American y io9.

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